lunes, 28 de febrero de 2011

el guía que necesito.

El otro día tuve un sueño fantástico
 por M.G.

Al igual que una cinta cinematográfica, como cuadros de un comic que expresan sentimientos fugaces, disparates inocentes, conjeturas románticas y hasta morbo despectivo se presenta todo lo que deseamos. En los instantes en que dejamos de ser persona, cambiamos nuestro esquema cotidiano y nos entregamos a las reflexiones íntimas...  que tanto placer por las realidades inmaculadas y maravillosas, se nos aparecen, entregándonos muchas espectativas para el futuro.

El otro día tuve un sueño fantástico: aún humano y rompiendo con las leyes de la naturaleza pude volar por el cielo; pero el realismo de aquel instante me pasó la cuenta con mareos y fuertes palpitaciones.

¿Qué se puede decir de todas las ilusiones acaecidas al cerrar los ojos?. No es necesario dormir, sólo basta cerrarlos para lograr concentración y el éxito de tener delante nuestro a un cuadro cuyo tema es todo lo que queremos vivir de una vez por todas. Dar a los deseos íntimos y anhelos incomprendidos, nos seduce a no querer despertar, como cuando somos cómplices del clímax de alguna película y ansiamos pasionalmente que el acto se diluya hasta la eternidad.

El otro día tuve un sueño fantástico: quise alterar el camino de lo inevitable con alternativas infantiles, dignas de miradas tiernas y reproches amorosos... no pude lograr mi cometido. Lo que no quería me aplastó como suela desgastada a una diminuta cucaracha de jardín.

Quiero dejar a la realidad onírica hacer su trabajo de guiarme por senderos ecuménicos, que me muestre todo aquello no correspondido por lo cotidiano, determinista; la inquietud sea el agua destinada a saciar mi sed y la garantía de mantenerlos en destellos la comida, el hogar y todo el placer que de ahora en adelante necesito para vivir.

El otro día tuve un sueño fantástico... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.